
Vender una empresa es una decisión estratégica que puede representar la culminación de años de trabajo y esfuerzo. Sin embargo, para maximizar el retorno de esta transacción, es esencial comprender cómo calcular el valor de una empresa.
La valoración no solo ayuda a fijar un precio justo, sino que también genera confianza en los compradores potenciales y facilita las negociaciones.
En caso contrario, la falta de una valoración precisa podría hacer que una empresa pierda oportunidades de venta o, peor aún, que se venda por debajo de su verdadero valor. Dicho esto, ¿quieres saber cómo se calcula el valor de una empresa para venderla? A continuación, compartimos los métodos más utilizados.
Factores que influyen en la valoración de una empresa
Antes de comentar los métodos que es posible aplicar para realizar una valoración, es importante destacar que existen varios factores que afectan directamente al valor de una empresa. Entre ellos, encontramos:
- Ingresos y ganancias. El flujo de caja de una empresa es uno de los indicadores más importantes. Los compradores querrán ver cómo de rentables son las operaciones y si existe potencial de crecimiento.
- Tamaño del mercado. Un mercado amplio y con crecimiento potencial incrementa el valor de una empresa, ya que promete oportunidades de expansión.
- Competencia. Una empresa que opera en un mercado altamente competitivo puede enfrentar desafíos para mantener o aumentar su valor. Por ello, los compradores analizan exhaustivamente este aspecto.
- Activos tangibles e intangibles. Además de los activos físicos, como maquinaria o bienes inmuebles, los activos intangibles como marcas, patentes, derechos de autor, la propia red comercial o cartera comercial (clientes recurrentes) también influyen en el valor.
- Equipo de gestión. Un equipo sólido y experimentado puede ser un gran atractivo para los compradores, ya que proporciona estabilidad y promesas de continuidad.
- Ventajas competitivas. Contar con factores diferenciales en la empresa también ayuda a aumentar el valor, como por ejemplo el uso de tecnología específica o procesos difícilmente copiables.
- Diversificación. La diversificación geográfica implica tener menor dependencia de un país en concreto que afecte a las ventas y rentabilidad. La diversificación en clientes, su tipología y su sector también contribuyen a un mayor valor ya que reducen el riesgo de pérdida de clientes (y ventas) ante posibles caídas de ese sector o tipología de cliente.
- Barreras de entrada. Éstas dificultan que nuevos competidores puedan entrar en nuestro mercado. Contar con determinados activos o personas clave con un know-how específico, la red comercial, ventajas competitivas, la marca así como economías de escala, costes de cambio para los clientes, regulación y burocracia legislativa, entre otros.
Métodos para calcular el valor de una empresa
Para poder explicar cómo se calcula el valor de una empresa, es necesario aclarar que no existe un enfoque único que funcione para todos los casos. El valor de un negocio depende de muchos factores, como su tamaño, sector, activos, flujo de caja y perspectivas futuras.
Por ello existen varios métodos de valoración, cada uno diseñado para analizar distintos aspectos y ofrecer una visión completa del valor de una empresa.
Los métodos de valoración de empresas más utilizados son:
- Valoración por múltiplos de empresas cotizadas comparables
- Valoración por múltiplos de transacciones comparables
- Descuento de flujos de caja (DCF)
- Valor activos netos
- Otras metodologías (LBO, Valor contable, Valor liquidación, valor de reposición)
A continuación mostraré en detalle los más comunes.
Valoración por múltiplos de empresas cotizadas comparables
En primer lugar, uno de los métodos más directos y comúnmente utilizados es el método de valoración por múltiplos de empresas cotizadas similares a la nuestra. Este enfoque se basa en la comparación de ciertos ratios financieros de una empresa con los de otras similares dentro de la misma industria.
Es un método rápido y efectivo para obtener una valoración estimada del negocio, ya que permite comparar datos financieros clave con referencias del mercado actual. Los múltiplos más utilizados en este método son los siguientes:
- Múltiplo de EBITDA. Es especialmente relevante porque elimina los efectos del endeudamiento, los impuestos y las depreciaciones, proporcionando una medida clara del rendimiento operativo de la empresa.
- Múltiplo de ingresos. Este se enfoca en las ventas o ingresos generados por la empresa, lo que resulta útil en sectores donde el crecimiento de ingresos es un indicador crucial.
Valoración por múltiplos de transacciones comparables
Este método se basa en utilizar los múltiplos de Ventas o múltiplo de EBITDA de empresas que se han vendido recientemente en el mismo sector o mercado.
Es un enfoque muy utilizado porque ofrece un punto de referencia realista del valor de mercado de la empresa, permitiendo a los compradores y vendedores tener una idea clara de lo que otras empresas similares están dispuestas a pagar o aceptar.
El proceso comienza recopilando datos de transacciones recientes en el mismo sector. Estos datos incluyen el precio de venta, los múltiplos de ingresos o EBITDA, y otros indicadores financieros relevantes.
Posteriormente, las cifras se ajustan para reflejar las diferencias entre las empresas comparadas, como el tamaño, la estructura de costes, el margen de beneficios o el potencial de crecimiento. Esto asegura que las comparaciones sean más precisas y que las valoraciones tengan en cuenta las particularidades de cada negocio.
Descuento de flujo de caja (DCF)
Si quieres saber cómo se calcula el valor de una empresa, es importante conocer el método del descuento de flujo de caja. Ésta es una de las técnicas más utilizadas y precisas para valorar una empresa, ya que se enfoca en a casuística concreta del negocio en cuestión y la expectativa de la caja que generará en el futuro, calculando su valor presente.
A diferencia del método por múltiplos, que se basa en comparaciones de mercado, el DCF profundiza en las finanzas de la empresa y proyecta los flujos de caja a lo largo de un periodo determinado, generalmente entre 5 y 10 años.
Esta proyección se ajusta mediante una tasa de descuento, que representa tanto el riesgo inherente al negocio como el coste de oportunidad del capital invertido. Y es que este enfoque es más detallado y exhaustivo que otros métodos, ya que tiene en cuenta una variedad de factores que pueden afectar el flujo de caja futuro como:
- El crecimiento esperado.
- La estabilidad de los ingresos.
- La estructura de costes.
- Las inversiones de capital.
- Los cambios en el entorno económico.
- Los riesgos específicos del sector o la empresa.
Otras metodologías para calcular el valor de una empresa
Por ejemplo, el valor de los activos netos es una metodología que se basa en la evaluación de los activos tangibles que posee la empresa, tales como edificios, maquinaria, terrenos, inventario y equipo.
En este caso, el cálculo del valor es relativamente sencillo; se suman todos los activos físicos de la empresa, y se restan las deudas o pasivos para obtener el valor neto.
Se trata de un método particularmente adecuado para empresas que poseen grandes cantidades de activos tangibles, como las manufactureras, inmobiliarias o aquellas que operan en sectores con infraestructuras físicas significativas.
Por ejemplo, en el caso de una empresa del sector inmobiliario, donde los terrenos y propiedades representan la mayor parte de su valor, este enfoque proporciona una evaluación clara del valor de los activos que posee.
Diferencias entre el valor empresa y valor de las acciones:
Ya sabemos cómo calcular el valor de una empresa, pero en una operación de compra-venta, el proceso no acaba aquí. Una vez hemos calculado el valor de la empresa, ahora nos toca calcular el valor de las acciones o también conocido como “Equity Value”.
Se trata, básicamente, de aplicar una serie de ajustes al valor empresa. De forma general serían estos:
- Restar la deuda bancaria.
- Sumar la tesorería y activos líquidos a muy corto plazo.
- Ajuste de working capital.
- Otros ajustes (legales, fiscales, laborales, etc.) que impliquen un pago por parte del comprador para subsanar defectos en la empresa.
Por ello, las transacciones en empresas se conocen como “proceso” de venta y no simplemente “venta”, porque implican todo un proceso de análisis del estado actual y futuro de la empresa. Es importante prepararse bien antes de comenzar con este proceso de venta, ya que no tiene nada que ver con vender un inmueble.
Siguiendo el símil del inmueble, aquí cualquier gotera o desperfecto se evalúa en una due diligence y es susceptible de ser ajustado a la valoración de la empresa. Esto hace casi imprescindible contar con un experto en valoración de empresas que nos pueda asesorar durante el proceso de venta y, así, defender tanto la valoración como los posibles ajustes financieros que proponga el comprador, anticipando la mayor parte de éstos para disponer de una respuesta clara y precisa que mitigue el ajuste.
Conclusión sobre cómo calcular el valor de una empresa
Vender una empresa es un proceso complejo que va más allá de la valoración de la empresa como hemos visto con las diferencias con el cálculo del valor de las acciones. No obstante, una valoración de empresa precisa es clave para asegurar una transacción justa y exitosa.
Ya sea mediante el uso del método de múltiplos de cotizadas, el descuento de flujos de caja, el valor de los activos netos o la comparación con otras empresas, es fundamental conjugar los diferentes enfoques para determinar cómo se calcula el valor de una empresa. No es el resultado de un único método, sino la combinación de todos ellos asignando el peso correspondiente.
En cualquier caso, contar con expertos en valoración de empresas es clave para evitar errores y maximizar el valor de la venta.
Así que si estás pensando en vender tu empresa o simplemente deseas conocer su valor actual, no dudes en contactar con nosotros. Con una valoración adecuada, estarás mejor preparado para tomar decisiones informadas y maximizar el retorno de tu inversión.
